sábado, 26 de febrero de 2011

Verano 2010

Mi barco arribó en la orilla. La isla se llamaba eskup. Primero aparecieron las vocales, después todas las consonantes, más tarde los signos de puntuación, admiración y exclamación... Nunca las vi tan de cerca.
Pasado un tiempo, quemé mi barco, necesario para cerciorarme de que pareciese un naufragio.
Jamás he vuelto.


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