lunes, 28 de febrero de 2011

Relojes

Como todos los años, antes de Navidad, tengo que etiquetar y preparar los relojes nuevos para la venta. Ya de paso, los observo e imagino la vida que les esperan. Me pruebo alguno, rutina necesaria en verificar su funcionamiento.
Los hay sofisticados, deportivos, extravagantes, clásicos. Todos señalan ineludiblemente el tiempo. Yo me voy a colocar este, que marca una hora extraña y no la reconozco. Igual me lleva por experiencias y caminos completamente desconocidos para mi.
Ahora sé que ya no iré a casa a dormir.

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