lunes, 7 de marzo de 2011

Insomnio

Toda una soledad. Coloreada con marrones de ansiedad. Ruidos leves, de interminable regularidad, acentúan una rutina que busca motivos en el fondo de una habitación.
Palabras vagas, estancadas en el filo de un alumbramiento vacío. Alimentadas por el hastío de no esperar nada.
La abstinencia del sueño en permanente lucha con el tiempo. Recuerdos en vigilia. Caminos... todos, en una misma dirección.
Mientras tanto, me mantengo despierto. Más no olvidaré quién me llevo a este doble fondo de un cajón.


4 comentarios:

  1. Lo más interesante de un doble fondo de un cajón, es todo lo que pueda guardar en su interior y que en este caso, deja abiertos muchos caminos. Me gusta como has definido ese momento en que tanto la soledad como el insomnio (físico o vital), parecen detenidos. En resumen, 21, me gusta mucho.

    ResponderEliminar
  2. Uff... que día más malo. Creo que eso si lo he transmitido. No me salían las palabras, no conseguía dormir, se junto todo y cuando falta el aire, lo mejor es salir a tomar baños de luna y olvidarte de los que han ayudado a esa situación. El odio solo enjendra más odio. Pero a veces es necesario un día así para no olvidar, necesario para construir el camino hacia el futuro. Muchas gracias por la visita. Un beso.

    ResponderEliminar
  3. Siento llegar tan tarde para canterte una nana que te ayude a conciliar el sueño. Pero veo que lo tienes claro, su procedencia, su estancia y su destierro. El optimismo es ese primer paso hacia ese futuro del que hablas, para salir de ese doble fondo de cajón.
    Abrazotes con arrullos

    ResponderEliminar
  4. Cormorán, gracias por tu apoyo. Es complicado describir un día completamente marrón, con toda su dureza. La lucidez con la que se siente la derrota es necesaria para aprender a forjar una victoria.
    La venganza filtrada en la memoria retarda la reconstrucción positiva. La mejor opción, perdonar y no olvidar. Un abrazo.

    ResponderEliminar