jueves, 30 de junio de 2011

Mercado de valores

Víctima y esclavo de mis excesos, caminaba por rutas desconocidas, buscando una poda urgente que me llenara de paz. Una rebelde ansiedad tiraba de mi con toda la fuerza de lo inmediato.
Encontré un bazar peculiar, donde se compraban y vendían artículos no materiales. Busqué en la "v" de voluntad, comprando cien gramos.  Probé unos gramos bien diluidos de paciencia. Intenté desprenderme de una porción de adrenalina y algo de locuacidad, ahora que no la utilizo tanto. No fue posible, los excesos son como animalillos silvestres, corretean por el bosque, libres en esa aventura que es vivir.



2 comentarios:

  1. Si que es cierto que los excesos parecen formar parte de nuestra cadena genética. Algo irrenunciable hoy por hoy. Quizas la sal de nuestra vida , hacen de esta un pasar más divertido, llevadero y trepidante

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  2. Excepto cuando se desbordan, qué aprovechando el símil de un río, crean problemas en su plenitud. Es nuestra tarea equilibrar esos excesos, para encauzando estos, convertirlos en prestaciones.

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