lunes, 20 de junio de 2011

Magnetismo

¡Vaya, qué sensación más extraña y placentera! Aquí estoy, subido en la espiral energética que desprende mi cuerpo. Todo se ve más fácil y amplio. Para bajarse solo hay que visualizar límites y acabas a ras de suelo. ¡Cuidado! hay que saber bajar. La lúcida excitación me lleva a veces a compromisos anónimamente adquiridos. Como en este momento; acabo de sonreír a esta bella señorita y sé que hoy cenaré en su casa, me acaba de invitar sin saberlo. He visto mis ojos reflejados en los suyos.


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