viernes, 9 de septiembre de 2011

Los colores del deseo

Se conocieron una tarde de invierno. La exposición era rutinaria, aunque mereció la pena. Un verdadero cruce de caminos entre dos almas jóvenes, libres y atrevidas. Su amor por la pintura les unió en vocación, el deseo hizo el resto. Cuando todo fluye, sus cuerpos armonizan al unísono de la pintura y resultan imágenes, que tú y yo contemplaremos entregados.
La pasión inicial, se consumió y los dos necesitaron nutrirse en otros bebederos. Aunque la otra tarde, en su aniversario, estuvieron largo tiempo haciendo el amor, de esa forma que ya solo recuerdas como un rumor. Al finalizar, todavía sudorosos, se entregaron a colores vivos e imágenes de otras épocas.




2 comentarios:

  1. Tema muy interesante. El paso del tiempo por el deseo que lo colorea de distintas formas. Y la rutina acechando. Muy bueno y original añadir el tema de la pintura y sus colores. Un abrazo.

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  2. El deseo es un animal insaciable que se alimenta continuamente. Gracias por la visita y el comentario, Francisco.
    Enhorabuena por el blog que has abierto. Ya pasaré a saludarte por allí.

    Un abrazo.

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