domingo, 1 de mayo de 2011

Gracias, mamá

He venido a mi casa, aquella que siempre tiene la puerta abierta, con la inestimable excusa de un día señalado en el calendario. Sus olores y facciones me llevan a mi origen, como ráfagas de luz en el túnel del tiempo. La melancolía mece los recuerdos entre algodones mullidos de niñez. Escucho los ecos de mis risas, mezcladas con las de mis hermanos, en un ir y venir de vida, con la tristeza que dá el contemplar una luz que se extingue y hasta el último de sus días estará ahí, señalándonos el camino.



2 comentarios:

  1. Muy entrañable, un diez Daniel!

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  2. Las relaciones entre madre e hijo, no las contemplo desde otro prisma. Un beso, gracias por leerme y comentarme, guapa.

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