martes, 3 de mayo de 2011

El sofá




Entre temeroso y sorprendido, acababa de recordar parte de su vida hundido en el sofá, aquél que fue testigo mudo en tardes llenas de chasquidos de vida, risas envueltas en sudor y gemidos de almíbar.
En sus manos, releyó cientos de cartas de otras épocas, salidas de historias en las que ahora no se reconocía.
Pensó en que hubiera pasado si él hubiera hecho ese viaje; recordó cuando dijo no, cuando quería decir siempre. Las juntó todas y las puso junto a la basura. Nunca volvería a escarbar en los armarios.





2 comentarios:

  1. Anónimo3/5/11 23:28

    Cualquier cosa esta llena de vida en tus escritos. Es de eleccion personal el guardar cosas o tirarlas. Me inclino por guardar todo lo que ha significado algo, aunque surjan mil cosas nuevas, para bien o para mal, ahí está aquello que nos impresionó. A veces lo que tiramos es por que nos duele ese momento, o no estamos de acuerdo en cómo actuamos. Arena

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  2. Escribo para sentirme vivo. El que parezca ficción o realidad, ya es cosa del lector/a. A mi también me gusta guardarlo todo; es lo que queda físico de una parte de nuestras vivencias. Muchas gracias por tu comentario, Arena.

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