martes, 31 de mayo de 2011

De cuando fuimos dioses...

Creyó verla... y no perdió ripio en el leve viaje de una mirada fugaz con búsqueda infructuosa. Suficiente para comprobar que se trataba de "ella", aunque no la vio.

Después de tantos años, allí estaban, frente a frente. Sus vidas, separadas por el trasegar de los avatares existenciales.

No dejó un solo instante de mirar a sus ojos, los mismos que una vez inundaron su mundo, aquellos que ahora encontraba apagados, transfiriendo una tristeza ajena a su recuerdo.

Años atrás habían "peinado" el bosque, cogidos de la mano, con los cabellos al viento, hombro con hombro... nexo divino.

Hoy, solo reconocía a su alma gemela en rumores de un sueño existido.


2 comentarios:

  1. El ayer es otro tiempo, por mucho que nos empeñemos. Querer equiparar pasado y presente a veces sólo produce dolor. Muy buen relato. Un saludo.

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  2. Los tiempos solo se equiparan en la mente de cada uno, la realidad sigue su curso y a veces no queremos reconocer la dureza de la misma. Muchas gracias, Ángel, por la visita, el comentario y, especialmente por leerme con atención.
    Un fuerte abrazo.

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