lunes, 18 de abril de 2011

Rendirse

En un pequeño rincón del mundo, consolidó una cotidianidad regular a un ritmo común que estaba en la media social para él y para los suyos. Su deuda para consigo mísmo aumento en cada instante, cada jornada y cada sueño esfumado. Se hizo íntimo amigo del miedo, a cambio de no sufrirlo.



4 comentarios:

  1. Una gran verdad (al menos el sentido que interpreto): en nuestras sociedades "occidentales" nos hemos obsesionado tanto por procurarnos la "seguridad", que lo único que conseguimos es anular nuestra VIDA.

    Un abrazo.

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  2. La interpretación es correcta, Luis. Renunciar a una posibilidad infinita por una certeza tan mediocre es una postura muy cobarde que amparada en una inmensa mayoría está disfrazada de realidad para el consuelo general.
    Admiro sinceramente a las personas que se atreven a vivir con todas sus consecuencias por que ellas tienen la esencia de una vida plena.
    Saludos y gracias por leerme.

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  3. La revolución interna de cada uno es la primera que tiene que surgir para poder transformar la carcel social en la que vivimos

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  4. Si conoce el camino, tendrá que confiar en la firmeza de su voluntad y no dejar de alimentar ese fuego que mantiene vivo el sueño que ha perseguido toda la vida. Si el camino se ha borrado, asi es, Cormorán, tendrá que iniciar el trayecto desde una revolución interna. Gracias por leer y comentar.

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