jueves, 7 de julio de 2011

Raza

Mi abuelo era una persona de "raza", curtido en mil batallas del día. La noche era para dormir. De palabra breve y bien aprovechada. Jamás acompañó la comida con agua. Como él decía: "¡el agua es para lavarse y algunos marranos que hasta se la beben!". Se dormía en un viejo sillón desde que murió la abuela, abrazado a su botella de tinto añejo. Nunca demostró afecto. Esa noche durmió asido al pañuelo de novio. Nunca despertó.


2 comentarios:

  1. Creo que aunque con cierto amargor visto desde fuera, es afortunado en su elección y final.
    Un salud Daniel

    ResponderEliminar
  2. He querido rendir homenaje a esos "otros" hombres, de los que ya quedan pocos. Conforme se avanza tecnologicamente, los pueblos donde habitan estos seres van cambiando su fisionomía, quedando solo en nuestra memoria. Tienen conocimientos que se perderán con ellos, la mayoría de ellos basados en la experiencia y en la continua observación de las circunstancias repetidas.

    Gracias por esta visita también, Cormorán.

    Un sincero abrazo.

    ResponderEliminar