jueves, 28 de julio de 2011

Cita a ciegas

Han quedado en una céntrica cafetería de Madrid. Con múltiples dudas, los que van llegando, entre la curiosidad y el nerviosismo, no saben si entrar o esperar fuera. Hace frío. Miran a ráfagas al interior del local. Pueden ser cualquiera; con el que te acabas de tropezar, el que toma café en la barra, la señora sentada leyendo el periódico. Solo conocen sus palabras, algunos sentimientos compartidos y poco más. Es una cita original, una transición del parecer, hacia toda una afirmación: el ser.


Entré con decisión en la cafetería. Nerviosa y excitada, hay que asumirlo, pero con una certeza clara, te reconocería al instante. Las palabras son señas de identidad. Y yo disponía de un sinnúmero de ellas. Cuando te vi, supe por tus ojos que también sabías quién era yo.


... intenté hacerme transparente, para saber un poco más de ti, sin ser observado; desde una postura dominante. Nunca imaginé que se pudiera mirar de esa forma. Ahora, estaba seguro que los nervios no me dejarían presentarme con normalidad y tú lo sabías... ¡esa sonrisa te delató!


... una sonrisa amplia y cálida. Una sonrisa cómplice. Te señalo la silla y llamo al camarero. Con una seguridad, donde no me reconozco, le digo "El caballero tomará café solo, con crema. Lo mismo para mi". Fue una tarde intensa. Miles de palabras con aroma de café.


... en cada gesto tuyo, intentaba adivinar una intención, una historia; casi no te escuchaba, no era el momento de las palabras, esas que conocía, aunque con una forma social. Era consciente que cada instante, sería único. Todo mi sistema nervioso estaba echando redes, vínculos...  (*)







(*) Texto escrito conjuntamente con "Damadeltablero" (en cursiva). Publicado en eskup el 25/10/2010





6 comentarios:

  1. Felicitaciones para ambos amigos, Veintiuno y Damadeltablero. Muy bueno, ¡qué bien se enhebraron los relatos entre vosotros!.
    Un abrazo para los dos.

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  2. Helenacomite31/7/11 21:30

    Felicidades...

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  3. Es realmente divertido enlazar textos. Si hay afinidad ideológica mucho mejor. Es como escribir a tientas o conducir sin saber el camino, te dejas llevar y el instinto sorprende hasta nuestra misma voluntad.

    Un fuerte abrazo.

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  4. Gracias por la visita, Helenacomite.

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  5. Es un entramado muy bueno.Felicidades a ambos.
    un abrazo

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  6. Hola Albada ¡Qué alegría verte por aquí! Tú eres una maestra en esto de los duetos vertiginosos y bien sabes lo divertido que és...

    Un beso y gracias por la visita.

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