sábado, 17 de agosto de 2013

Una última vez

Dame un solo motivo para no devorarnos ahora mismo, uno solo, lo suficiente transgresor para impedirnos este maravilloso festín. Como primer plato, degustaría lentamente los interminables paisajes que me ofrece tu piel, muy lentamente. Al amanecer, visitaría las calas, bajando desde los seductores acantilados, mientras observo los juegos que brinda la marea, conmocionada en su espera.

Sin secretos y frente a frente, la cómplice luz solar, nos ofrece un poderoso juego de escaramuzas y embestidas. El ineludible segundo plato se abre paso con impaciencia, saturado de carne al punto, casi, en su estado más natural, aderezada por el subconsciente que la imaginación fabrica cuando se mueve en los límites de lo prohibido.

El sol se pone y sigo allí, solo, preguntándome una vez más. De un solo motivo, uno solo, de por qué no supe cuando era la última vez. Te hubiera devorado de la forma en que a ti te gustaba, haciéndote desaparecer, formando un solo cuerpo. Serías siempre mía, como ayer, como hoy, como nunca lo serás.









2 comentarios:

  1. La evocación se diluye entre las frases, como un tela sutil que envuelve el conjunto, de suave aroma a ser y estar, conscientemente enamorado.

    Bonito canto, el del amor. Un abrazo.

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  2. Siempre pensamos que queda tiempo para todo y no es cierto, si nos remitimos a los hechos.

    Saludos, Albada. Muchas gracias por el comentario.

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