jueves, 22 de agosto de 2013

Conversación marina

Una tarde, paseando por la playa, fui asaltado por los pensamientos. Me entraron irremediables ganas de escribir. Solos, una vez más, el mediterráneo, su orilla y un servidor. Entre las batidas de olas y los silencios previos, murmuraba lamentos de agonía, angustia de un mar antiguo y cansado. Cogí una rama y en el límite entre dos mundos, emulé a los antiguos calígrafos chinos, desplazando con fluidez la rama, expresando sentimientos conjuntos. Calmó un instante y acto seguido una ola borró lo escrito. Nunca he vuelto a recordar lo que puse en la arena.




2 comentarios:

  1. Las palabras, hoy de luto por la masacre Siria, se esconden ante la fragilidad del ser.

    Bello post. Un abrazo

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  2. Si las palabras pudieran evitar masacres, estaría todo el día escribiendo.
    Gracias, por la visita y el comentario, amiga Albada.

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