lunes, 17 de octubre de 2011

Turismo cultural

Al entrar por el pórtico de la catedral, lo hizo con una reverencia digna de otra época. Su esposa, perpleja, observó con curiosidad e intriga. Lo imaginó con ropas dignas de tal gesto, con media melena, brazos fuertes y armado. Se vio junto a él, orgullosa de formar parte de tan noble estirpe. Sintió verdadera admiración por ese hombre, ahora desconocido. Al terminar la visita, al tiempo que salían, lo volvió a observar. Con altivez, se asió a su brazo y sonrió satisfecha.



http://www.youtube.com/watch?v=Oq5Xkfz_MW8&feature=related




4 comentarios:

  1. ¿Viaje en el tiempo? ¿Concreción de algún sueño? ¿Disfraz de alguna realidad distinta? Todas estas opciones me parecen igual de válidas, aunque como mi imaginación vuela, me quedo con esta última opción y sigo construyendo el cuento. Estoy en ello. Gracias por el divertimiento. Un abrazo, amigo.

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  2. Fue durante un viaje, al entrar en una gran catedral castellana, me dejé llevar por la imaginación, aliñada por los olores y todo aquello que pude capturar por los sentidos. Viajé en en tiempo, me integré y aquí lo cuento.
    Pero todo es válido. Siempre digo que es muy especial encontrar varios significados a aquello que dispones en expresar.

    Saludos, Isabel. Gracias por la visita y por ese comentario tan agradable.

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  3. ¡Como he disfrutado! Ja,ja,ja que bueno. Ante el quiero y no puedo, la imaginación siempre triunfa, y hace a los niños reyes o piratas, vaqueros o indios, y a los adultos ricos a los pobres y poderosos a los marginados.
    Un abrazo Daniel

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  4. Exacto, Cormorán. Qué mejor herramienta en un viaje, como esa imaginación que te lleva a la esencia misma de un templo, te permite viajar en el tiempo o simplemente te ayuda a comprender la historia.

    Saludos.

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