miércoles, 12 de octubre de 2011

Metamorfosis

El hastío se repetía como el eco de una gota de agua que colma un recipiente abandonado en un mismo lugar. El vacío más absoluto le hizo tomar una decisión extrema. Se embarcó para residir durante un año en una estación espacial. Deshabitado consigo mismo, tomó conciencia de una vida sin gravedad. Exento de sujeciones, sus ideas y recuerdos flotaban como planos móviles fácilmente clasificables. Dispuso del tiempo necesario para ordenarse a si mismo.
Cuando volvió, su entorno lo rechazó: no reconocían a esa persona, excepto en el físico y en el nombre; era otro.


http://www.youtube.com/watch?v=bIIA3NKqebg&feature=related



11 comentarios:

  1. Francisco Rodríguez Tejedor14/10/11 10:46

    Original e interesante. Apunto como causas del extrañamiento que, al final, la masa vive con los pensamientos de lo políticamente correcto, es decir pensamientos prefabricados por otros. Las ideas propias podrían entonces parecer las de un loco, extravagante o algo peor. ¿Coincidimos?

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  2. Sin necesidad de permanecer 1 año en una estación espacial, estamos en permanente reconstrucción. A veces, en ese proceso, dejamos atrás parte de lo que fuimos sólo para seguir avanzando. Algunas personas son ciegas a estos cambios y les cuesta reconocernos. Creo en las metamorfosis, también en la tuya. Hasta la próxima¡

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  3. Es una posibilidad, Francisco. Me gusta esa visión.
    Gracias por el comentario.

    Saludos.

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  5. Sería estupendo poder reconstruírse uno todos los días poco a poco, saber aprender y por qué no " desaprender".... relato original e interesante. Un saludo!

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  6. La estación espacial es la excusa necesaria para ambientar ese retiro extremo. La vuelta después de un año al paisaje donde transcurrió la batalla de la vida al concluir esa mirada interior que cambió todo para siempre, es una verdadera metamorfosis que no todo el mundo está dispuesto a entender. Muy cómplice tu comentario, Isabel, a la vez que acertado con lo que quise tocar.

    Un abrazo.

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  7. Gracias, Mi génesis. Todos los días tenemos esa posibilidad, siempre y cuando estemos dispuestos a asumir las ganancias y las pérdidas que tramita el destino.

    Saludos.

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  8. Sería increíble volver sin recuerdos...sólo arrastrando los buenos, los que nunca se borran.
    Me gustó tu relato.

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  9. Los recuerdos son valiosos en si mismos. Es nuestra memoria. Los malos porque creo que nos marcan el camino de la equivocación y el aprendizaje, y los buenos nos mantienen vivos en la lucha.
    Gracias por tu visita, Lenita.

    Saludos.

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  10. A pesar de la satisfacción de ser como somos, nos ocultamos en lo que queremos aparentar de cara a los demás (así mismo impuesto por ellos), haciendo de nuestra vida un hastío. Al sincerarnos y mostrarnos como realmente somos y queremos ser, automáticamente se nos rechaza y no se nos reconoce. Ya vendrá quien quiera nuestra real apariencia, sepa apreciarla y quiera compartirla.
    Un saludo Daniel

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  11. No vivimos solos... por suerte. De una forma inconsciente, aunque no queramos, siempre intentamos seducir, entablar, empatizar... y todo esto nos lleva a modificar conductas momentáneamente.

    Un abrazo, Cormorán.

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