viernes, 2 de diciembre de 2011

Revelaciones

Hoy, una vez más, he observado sorprendido que no había escrito lo que apunté en el borrador. Asustado, volví a empezar y salió algo completamente diferente, de nuevo. Le he dado vueltas, pensando en las posibilidades reales del suceso en sí. Incluso llegué a esconderme para pillar "in fraganti" al ordenador. Nada, no había una línea. Será que la doble moral o el subconsciente se están haciendo presentes. Antes de acostarme, esta misma noche, dejaré encendida la pantalla. Necesito comprobar, si el que escribe, soy realmente yo.



6 comentarios:

  1. Este relato, que me recuerda un poco a un enfoque típico en Juanjo Millás, te lo leí hace tiempo (para que veas que me acuerdo). Al volver a leerlo, realmente ha mutado mi opinión de la primera vez, a la par que sucedía con ese borrador, jajaja. La verdad es que me sugiere algunos temas, como es el sentido literal de verdadera transformación del primer texto escrito con el impulso incial, hasta ese texto que dejas finalmente; o bien, ese poder oculto, como de doble personalidad, cuando creas el personaje o la situación, y ya es él/ella quien manda para continuar con el texto; o bien, incluso, esa posible "autocensura" hacia una versión que no se aleje de la cortesía y de lo políticamente correcto.
    Un abrazo

    ResponderEliminar
  2. Yo te lo aseguro, no eres tú, pero no podría decir quién es...
    Un abrazo.
    HD

    ResponderEliminar
  3. Ja, ja, ja, eres tú, pero cúal de ellos. ¿Conoces a todos? Abrazo

    ResponderEliminar
  4. A mi me ha pasado y creo que a muchos. He leído un texto escrito por mi, o cualquier otra persona y en un contexto y tiempo diferente, la interpretación, dentro de su mensaje inicial, ha cambiado. Obviamente el texto es el mismo. Somos nosotros que leemos con ojos diferentes, con la de las circunstancias de la vida, el estado de ánimo.
    Muy buena tu interpretación, Luis. Gracias por visitar y comentar.

    Saludos.

    ResponderEliminar
  5. Atrevida pero posible certeza. Esa ambigüedad liga muy bien con un texto donde el personaje en si mismo es una duda.

    Me alegra esta visita, Humberto. Gracias por comentar.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  6. Perfecto, Francisco. Eso mismo es lo que quise proponer, y tú en una frase lo has guisado muy bien.
    Ya me queda menos para conocer todas las caras de una misma vida, pero no puedo impedir el alumbramiento de las próximas. Así que siempre nos quedará el maravilloso descubrimiento de nosotros mismos.

    Un fuerte abrazo.

    ResponderEliminar