domingo, 2 de marzo de 2014

Aprender a vivir


Cabalgando la noche, seduce, olvidando las sombras de su rutina. Se atreve a entregar más allá de lo apostado nunca. Fuerte y grande, es capaz de soñar lo prohibido por los miedos. Huyendo de sí mismo, ha encontrado unas horas épicas. Solo tiene que encontrar la llave: esa que le abre la vida de par en par.

6 comentarios:

  1. Buena reflexión...
    saludos en la noche.

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    1. Gracias, María. La noche es infinita por momentos...

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  2. Cabalgar de noche, deja abierta la puerta de las mejores batallas. Esas que se han de ganar a base de fe.

    Un abrazo.

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    1. Un poco de fe y mucho de libertad, es lo que tiene la noche para seducirnos y desatar todo lo imaginado. Saludos, Albada2.

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  3. Y a veces parece tan fácil...
    Un abrazo.
    HD

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    1. Mil disculpas, Humberto. He estado ausente. Muchas gracias por acercarte por aquí a leer.
      Saludos.

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