viernes, 29 de junio de 2012

Clase política

No puedo más... Intento aparentar que no pasa nada, pero no es así. La injusticia me está devorando desde el silencio más cobarde. La mentira ha prendido esa llama que extinguida, yacía muerta en la memoria.

Cuando la ignorancia, la estupidez y la derrota pasean juntas las calles de la vida, no puedo mirar hacia otro lado; antes o después me encuentran, mordisqueándome por dentro hasta desfigurar la esencia de mi propio ser. Todo aquello que soy o alguna vez soñé con ser...

Y es que me gano la vida palmo a palmo, cada centímetro que he conquistado me pertenece, hasta negociarlo al tiempo y dedicárselo al viento, porque me place o simplemente lo regalo envuelto en sonrisas a esas personas que se merecen todo el cariño que he sido capaz de inventar.

Nada es lo que parece, aunque se mire una y mil veces. Todo lo importante, lo cierto, está filtrado por una densa red, que han tejido unos pocos cuando mirábamos hacia otro lado. Ahora, necesito que tú te levantes ayudando a otros como nosotros a desgajar con toda la fuerza que nos queda (y es más de la que crees) esta ilusión en la que hemos caído. 

Una manada de bestias está comiendo de nuestras entrañas y pronto lo hará en las fantasías de nuestros hijos para alimentar a los suyos que, aunque están saciados, solo han aprendido a comer. 

¿Los hueles? ya están aquí...






13 comentarios:

  1. Los carroñeros huelen de lejos. Pero ya no hace falta catalejo para verlos.

    "La muralla", bella canción que me haces recordar.
    Barricadas de alegría, cordura y solidaridad. Hay otras armas para defenderse, pero la razón debiera ser la escopeta que derribe a los buitres y las hienas.
    Cuando empieza a oler a hambre y sangre, la suma de brazos ha de imperar a mirarse el ombligo.

    Un abrazo.

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    1. Albada, me producen tanta impotencia los acontecimientos presentes y los que imagino, que mis palabras, una vez más son gritos que caen en el saco común de la incomprensión.

      Gracias por estar ahí.

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  2. La corrupción, el abuso, la injusticia producen náuseas. Y más cuando se exigen esfuerzos adicionales al que tira del carro, año tras año, sin descanso, desde que un día se unció a él. E induce a la rebelión, si no se ve cómo se depuran responsabilidades. Esperemos que se haga. Un abrazo.

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    1. Francisco, desde que escribí esto en el mes de junio, hasta mi contestación en octubre. La prima de riesgo por ponerte un ejemplo, ha disfrutado deslizándose por el territorio ibérico en sus subidas y bajadas, tanto como tú y yo no lo haremos en el resto de nuestras vidas. En algún bolsillo ajeno europeo tienen que estar cobrándose estos altibajos con verdaderas fortunas ajenas a nosotros.

      Saludos.

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  3. Gracias por vuestros comentarios. La estructura social de este país, empezando por esa clase política en el límite de la democracia, tiene que cambiar radicalmente. Pero no se puede hacer si todos tragamos con todo lo que nos echan y no reaccionamos de ninguna de las maneras.

    Saludos.

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  4. Daniel, tu reacción y sentimientos son casi universales. Pero no son suficientes. Creo que hay que entender al enemigo, conocer las bases de sus acciones, sus estrategias, su ideología. Con ese conocimiento se puede intentar buscar fórmulas para contrarrestar el ataque, o, si uno no se ve con las fuerzas para ello, modos de soslayar el impacto como buenamente sea posible.

    Lo que estamos viendo es una operación planificada en toda regla, desde hace muchos años. Las élites financieras son la principal causa, cómplices y beneficiarios de esa operación a escala mundial. Los bancos y quienes trabajan para ellos desde puestos estratégicos (y me refiero a todos ellos) son los esbirros de esa estrategia. Aunque no necesariamente los estrategas últimos.

    Te recomiendo leer el libro "La Doctrina del Shock", de Naomi Klein (cualquier biblioteca pública de mediano tamaño lo tiene). Creo que te ayudará a entender qué está ocurriendo y por qué. Un resumen de ese libro se puede ver en forma de documental aquí: http://www.youtube.com/watch?v=gP591bZNc0I

    Un abrazo.

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    1. Tapia, me produce verdadera alegría el verte por aquí. Ya sé que no es una demostración de esto el contestar tan tarde. Pero el tiempo y yo, estamos peleados en los últimos meses. He leído tanto sobre este tema que ya me he cansado de saber de más para no poder intervenir de ninguna de las maneras. Solo tengo claro una cosa. Es el egoísmo más determinante sin oposición real.

      Un fuerte abrazo y gracias por la visita.

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  5. Amigo mío, confieso que no pasaba por este espacio tan querido en los últimos meses. Y no es que te quiera menos, jajaja, sino que, al hilo de lo que comentas en esta entrada, mi tiempo libre se está ocupando en gran medida en participar en el movimiento popular en la calle (te lo recomiendo: haces buenos amigos y te desahogas un poco). Escribo algún poema, ya sabes de esta manía que tengo, y también escribo otras cosas, una de ellas me la publicaron en el enlace que te pongo al final, donde resumo en poco texto demasiadas cosas que nos pasan ahora. Léetelo y me cuentas (mejor en correo privado). Al acabar, pincha abajo en 'Portada', verás otros enlaces de interés en ambos márgenes.
    Un gran abrazo, Daniel.
    http://www.telefonica.net/web2/bentayga56/1290.htm

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    1. Gracias, muchas gracias por pasarte por aquí, Luis. Te he leído. En cuanto tenga un ratito te comentaré la cascada de impresiones que me remite la página recomendada. No dejes de azuzar aquello que nos oprime a todos y tú eres tan capaz de matizar con tus palabras.

      Un fuerte abrazo.

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  6. Aún nos pueden apretar más, y lo harán. Solo cuando el hambre y la miseria dominen a la mayoría, se producirá la trágica solución al problema. La revolución. Para entonces nos mataremos. Muchos de nosotros caeremos, pocos de ellos lo harán. Siempre con las espaldas guardadas verán desde la distancia el combate. Será un nuevo resurgir, y con el tiempo, la codicia se volverá a adueñar de aquellos que lucharon contra ella. Es la historia de la humanidad, no es otra cosa.
    Un abrazo

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    1. Te tengo terriblemente abandonado, Cormorán. Nada más lejos de mis intenciones por el respeto que te profeso. Espero que me comprendas y me asimiles.

      Te aprecio mucho. Cuídate. Gracias por la visita.

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  7. Siento su hedor. Casi vivo en permanente náusea pero, inmersa en mi inutilidad, lo único que hago es plasmar el asco y mi desidia en algún verso.¿Servirán de algo las palabras, amigo 21? ¿Harán que algo cambie? Gracias por haberme movido de este letargo mío. Un abrazo

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    1. No lo sé, Isabel, pero yo personalmente me desahogo. Intento ser moderado. Ya que soy muy desagradable sin el filtro de la educación.

      Gracias por estar ahí.

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