martes, 29 de noviembre de 2011

Grafología

No podía ser. Se había movido una letra. Imposible... dentro de una palabra. El movimiento del grafismo revelaba vida propia. Buscó algún tipo de contacto. Alguna forma de comunicación. Quieto, inmóvil, se estremeció ante ese despliegue de sinceridad. Estas, ante tal exhaustiva observación, respondieron con movimientos precisos, dibujando el estado anímico de cuando supo llevar la expresividad hasta sus últimas consecuencias. Con una pequeña luz como testigo, el escribiente, con esa mueca imposible reservada a la intimidad, apartó el teclado, deseoso de retomar la mágica danza de sus manos, libres en su flujo, fieles hasta el final de su trazo. Años y años forjando una identidad. La forma más fiel de su esencia, engullida por la modernidad, deseosa de encontrar atajos para engañar a las ganas.
Recorriendo el trazo, la presión, la forma... como si de un latido de la mente se tratara. Escapó en el baile que le llevaba al último sueño de existir; haciéndose carne, como una prolongación de sí mismo, intentado encontrar otra senda, esa, que promete llevarlo donde él, dejó de ser como alguna vez fue.



sábado, 19 de noviembre de 2011

Promesas

El ya presidente electo, sintió en la soledad del baño y, frente al espejo, la mediocridad de su desnudez. A sabiendas que esa toalla con la que se secaba no tapaba todo su cuerpo: siempre tendría que destapar un lado, para cubrir otro. Y eran excesivos los compromisos adquiridos.

Politicamente correctos

El feliz matrimonio, fiel a la libertad de ideas, durmió en habitaciones separadas, conforme la ley vigente y durante toda la campaña electoral. Solo practicaron sexo en zonas comunes y bajo una estricta protección de sus partes más nobles. La mezcla de programas estaba a salvo.

La verdad

Tuve un sueño: en el refrigerio previo a la consulta, serví un brebaje, consiguiendo que todos los políticos bebieran de él. Tenía la particularidad de arrancar la verdad. La confusión general hizo que se contemplaran todos los puntos de vista conforme a la realidad más absoluta.

Tierra... trágame

Era lento, pero seguro. Rígido pero correcto. El candidato mediocre, se sentía seguro. No destacaba pero no mermaba. En lo que la entrevísta cambió de lugar repentinamente y los apuntes quedaron a 20 metros. Buscó un pinganillo o un piloto automático. Él no quería estar allí.

Un mal sueño

La reflexión fue un lapsus excesivo. El cielo se cubrió de materia gris, rompiendo el ritmo devastador de los vendedores de humo. Una emboscada a las puertas de la gloria. La conciencia había resuelto los acertijos con dosis de idealismo. El candidato despertó envuelto en sudor.

Misa electoral

Aunque la campaña había acabado oficialmente, los elegidos de dios para difundir su palabra, seguían sembrando para que el arbol que les daba sombra, creciera fuerte y sano. La hostia venía dentro de unos sobres electorales. Fueron entregados con una gran sonrisa evangelizadora.

jueves, 10 de noviembre de 2011

Necesaria dualidad

Siempre al acostarse, se quita todo, y cuando digo todo, hago alusión a aquello que se ha colocado para enfrentarse al mundo exterior, aquel que ha fabricado. Sumergida en su vida onírica, disfruta de la inmensidad que le depara su otro yo.
El despertador le avisa para que vuelva. Sin apenas transición, se ducha, desayuna, perfuma, disfraza y hace todo lo necesario para sobrevivir a una vida de otros, intentado adaptarse lo justo, para no mezclar ambos mundos y provocar un conflicto existencial.




sábado, 5 de noviembre de 2011

Cuando sobran las palabras

Bendito sea el sexo, con su caos y su desorden. Mis ojos no pueden dejar de mirarte, están teniendo sexo con los tuyos y no quiero interrumpirlos. Recorren una y otra vez tu sonrisa, hasta saciarse agotados en todos los escondites de la imaginación más osada. Volveré mañana, y pasado; todos los días estaré ahí, en esa cita casual en la que nos cruzamos por obligación y yo he convertido en un ritual.



miércoles, 2 de noviembre de 2011

El virus

A la vuelta de su viaje, los temores empezaron a rondarle. Sin motivo aparente, todo el aliento y optimismo que traía consigo, se diluyó conforme se instalaba de nuevo. Los rumores que escuchó allende parecían certeros: un virus, una pandemia, una extraña enfermedad, había calado profundamente en la sociedad. La tristeza más absoluta envolvía las calles. Los comercios estaban cerrados a cal y canto. La inactividad era un premio. Nadie regalaba una decisión. El silencio atenazaba cualquier movimiento y nadie quería desvelarse. El miedo al futuro ya campaba a sus anchas en la ciudad y en el resto del país.
Dudó si acostarse y descansar, o salir sin mirar atrás. Nadie ha vuelto a verlo, aunque desde casa la visión es limitada.



martes, 1 de noviembre de 2011

La manzana de Adán

Conoció la cosa más viva, bonita y especial, una mañana en el corazón del verano. Hacia calor. Ella deslizaba su gracia divina, abriéndose paso en el aire, mudo y rendido a su sonrisa. Le gustaba todo cuanto veía. Antes del mediodía, ya había devorado parte de su cuerpo. Sus manos, sus pies, su sexo. Lentamente, sin pausa, fue desgustando sus ideas, con la impaciencia del que no puede esperar. Dejando para el final, sus ojos, con su interminable mirada. El presente acababa de devorar el futuro.